DECLARACIÓN DE FE



Esta iglesia acepta las Sagradas Escrituras como la voluntad revelada de Dios y la regla todo–suficiente de fe y conducta. Para preservar la unidad y la sana doctrina, la iglesia afirma las siguientes Verdades Fundamentales:


Sección 1 – Las Escrituras Inspiradas

La Biblia es la Palabra inspirada de Dios — una revelación divina de Dios a la humanidad. Es la regla infalible de fe y conducta, superior a la conciencia y a la razón, aunque nunca contraria a la razón. (2 Timoteo 3:16–17 1 Pedro 2:2–3)


Sección 2 – El Único Dios Verdadero

Hay un solo Dios verdadero y viviente, quien se ha revelado como el eterno “YO SOY.” Él existe en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, reflejando una relación perfecta y unidad absoluta. (Deuteronomio 6:4–5 Marcos 12:29–30 Isaías 43:10–11 Mateo 28:19)


Sección 3 – La Caída del Hombre y la Redención

La humanidad fue creada buena y recta, pues Dios dijo: “Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza.” Sin embargo, por desobediencia voluntaria, el hombre cayó en pecado, resultando en muerte física y espiritual — separación de Dios. La única esperanza de redención para la humanidad se encuentra en la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo de Dios. (Génesis 1:26–31 3:1–7 Romanos 5:12–21)


Sección 4 — La Salvación del Hombre


A. Condiciones para la Salvación La gracia de Dios que trae salvación ha aparecido a todas las personas mediante la predicación del arrepentimiento hacia Dios y la fe en el Señor Jesucristo. La humanidad es salva por el lavamiento de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo. Siendo justificados por gracia mediante la fe, el creyente se convierte en heredero de Dios, conforme a la esperanza de la vida eterna. (Tito 2:11–14 Lucas 24:46–48 Romanos 5:1–2 Tito 3:5–7)


B. Evidencia de la Salvación La evidencia interna de la salvación es el testimonio directo del Espíritu Santo (Romanos 8:16). La evidencia externa ante todas las personas es una vida de justicia y verdadera santidad (1 Pedro 1:13–16).


Sección 5 — El Matrimonio Bíblico

Creemos que el matrimonio es un pacto sagrado establecido por Dios entre un hombre (biológicamente hombre) y una mujer (biológicamente mujer), diseñado para la compañía, el apoyo mutuo y la crianza de los hijos en el conocimiento del Señor. El matrimonio refleja la unión espiritual entre Cristo y Su Iglesia. (Génesis 2:18–24 Mateo 19:4–6 Efesios 5:22–33) Por lo tanto, esta iglesia sostiene el matrimonio tal como es definido por las Escrituras y reconocerá únicamente aquellos matrimonios que se ajusten al modelo bíblico de un hombre y una mujer unidos delante de Dios. Además, los ministros autorizados de esta iglesia realizarán ceremonias de matrimonio únicamente entre un hombre biológico y una mujer biológica, de acuerdo con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras y la doctrina de esta Iglesia. Cualquier ceremonia o unión que no se ajuste a esta definición bíblica no será reconocida, respaldada ni celebrada por los ministros, oficiales o instalaciones de esta Iglesia.


SECCIÓN 6 — Sexualidad Humana e Identidad de Género

Creemos que Dios creó a la humanidad a Su imagen, varón y hembra, y que nuestro sexo biológico es un don divino que no está sujeto a alteración o redefinición personal. Cualquier creencia o práctica que promueva confusión respecto al sexo biológico — incluyendo la ideología transgénero o la reasignación de género — es contraria al diseño y la voluntad de Dios. Afirmamos que todas las personas, independientemente de sus luchas pasadas o presentes, son amadas por Dios y pueden encontrar perdón, sanidad e identidad a través de la fe en Jesucristo. (Génesis 1:26–27 Salmo 139:13–16 1 Corintios 6:9–11)


SECCIÓN 7 — El Bautismo en Agua

La ordenanza del bautismo en agua por inmersión debe ser observada como lo manda la Escritura por todos aquellos que han verdaderamente arrepentido y creído en Cristo como Salvador y Señor. El bautismo es un símbolo externo de la limpieza y transformación interna que ha ocurrido por la fe. Mediante este acto, el creyente declara públicamente que ha “muerto con Cristo” y ha sido “resucitado con Él” a una nueva vida. (Mateo 28:19 Romanos 6:3–5)


SECCIÓN 8 — El Bautismo en el Espíritu Santo

Creemos firmemente en el bautismo en el Espíritu Santo como una experiencia personal de lo alto, conforme a Hechos 1:8, acompañado de hablar en otras lenguas según el Espíritu da que hablar (Hechos 2:4 19:4–6). Este bautismo capacita al creyente para la vida cristiana, el servicio y el testimonio.


SECCIÓN 9 — Los Dones del Espíritu Santo

Creemos en la manifestación de los dones del Espíritu Santo dentro de la Iglesia, dados para la edificación del cuerpo y el avance del Evangelio. (1 Corintios 12:4–11 Romanos 12:6–8)


SECCIÓN 10 — La Cena del Señor

La Cena del Señor, compuesta del pan y del fruto de la vid, simboliza nuestra participación en la naturaleza divina de Jesucristo. Sirve como memorial de Su sufrimiento y muerte, y como profecía de Su segunda venida, siendo observada por todos los creyentes “hasta que Él venga.” (1 Corintios 11:23–26)


SECCIÓN 11 — La Promesa del Padre

Todos los creyentes tienen derecho a, y deben buscar fervientemente, la promesa del Padre — el bautismo en el Espíritu Santo y fuego — conforme al mandato de nuestro Señor Jesucristo. Esta experiencia trae poder para la vida y el servicio, e imparte dones espirituales para el ministerio. Es distinta y posterior a la experiencia del nuevo nacimiento. (Hechos 1:4–5, 8 2:38–39)



SECCIÓN 12 — Santificación

Las Escrituras enseñan que sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14). Por medio del poder del Espíritu Santo, los creyentes son capacitados para vivir vidas de obediencia y pureza, cumpliendo el mandamiento: “Sed santos, porque yo soy santo”. La santificación es la voluntad de Dios para todos los creyentes y debe ser buscada diligentemente en la vida diaria. (1 Tesalonicenses 4:3–7)


SECCIÓN 13 — La Iglesia

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo — la morada de Dios por el Espíritu — con designios divinos para cumplir la Gran Comisión. Todo creyente, nacido del Espíritu, es parte integral de la Iglesia, cuyos nombres están escritos en los cielos. (Efesios 1:22–23 Hebreos 12:23–24)


SECCIÓN 14 — El Ministerio y la Evangelización

Cristo ha provisto un ministerio llamado divinamente y ordenado conforme a las Escrituras para dos propósitos principales: (1) la evangelización del mundo, y (2) la edificación del Cuerpo de Cristo. (Efesios 4:11–13 Marcos 16:15–20)


SECCIÓN 15 — Sanidad Divina

La liberación de la enfermedad es provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes. (Isaías 53:4–5 Mateo 8:16–17 Santiago 5:14–16)


SECCIÓN 16 — La Esperanza Bienaventurada

La resurrección de los que han muerto en Cristo y el arrebatamiento de los que estén vivos en Su venida es la esperanza inminente y bienaventurada de la Iglesia. (1 Tesalonicenses 4:16–17 Tito 2:13)


SECCIÓN 17 — El Reino Milenial de Cristo

La revelación del Señor Jesucristo desde el cielo, la salvación de Israel y el reinado milenial de Cristo en la tierra son la promesa bíblica y la esperanza del mundo. (Apocalipsis 19:11–16 20:1–6)


SECCIÓN 18 — El Lago de Fuego

El diablo, sus ángeles, la bestia, el falso profeta y todos aquellos cuyos nombres no estén escritos en el Libro de la Vida serán consignados al castigo eterno en el lago de fuego, que es la segunda muerte. (Apocalipsis 20:10–15)


SECCIÓN 19 — Los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra

Conforme a Su promesa, esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2 Pedro 3:13 Apocalipsis 21:1–3)


SECCIÓN 20 — Divorcio


A. Afirmamos que el diseño de Dios para el matrimonio es la fidelidad de por vida entre un hombre y una mujer. Por lo tanto, desaprobamos el divorcio por cualquier causa que no sea fornicación o adulterio (Mateo 19:4–9).


B. Reconocemos que algunos creyentes vienen a Cristo con situaciones matrimoniales complejas de su pasado. Tales casos deben ser estudiados en oración a la luz de las Escrituras y confiados a la sabiduría y la gracia de Dios.


SECCIÓN 21 — La Santidad de la Vida Humana (Aborto)

Creemos que toda vida humana es sagrada y creada por Dios a Su imagen. La vida comienza en la concepción, y toda persona — nacida o no nacida — posee dignidad, valor y propósito inherentes. Por lo tanto, esta Iglesia afirma la enseñanza bíblica de que quitar deliberadamente la vida humana inocente mediante el aborto es contrario a la voluntad de Dios. Como seguidores de Cristo, somos llamados a extender compasión, perdón y apoyo práctico a quienes enfrentan embarazos no planificados, ofreciendo esperanza y ayuda en el nombre de Jesús. (Salmo 139:13–16 Jeremías 1:5 Éxodo 20:13 Lucas 1:41)


SECCIÓN 22 — Identidad Humana y Movimientos Culturales

Creemos que Dios creó a la humanidad a Su imagen, varón y hembra, y que nuestra identidad se halla únicamente en Cristo — no en expresiones autodefinidas ni en representaciones ficticias de otros seres. Cualquier movimiento o ideología que busque redefinir la naturaleza humana o promover la identificación con animales o entidades no humanas (como la subcultura “furry” u otras ideologías similares) es contraria al diseño de Dios para la humanidad. Los creyentes son llamados a honrar el diseño del Creador y a encontrar su propósito e identidad últimos en Cristo. (Génesis 1:26–27 Romanos 1:22–25 2 Corintios 5:17)


SECCIÓN 23 — El Marxismo y la Cosmovisión Bíblica

Rechazamos toda filosofía, teoría política o movimiento social — incluyendo el marxismo y sus derivados — que niegue la existencia de Dios, socave la unidad familiar o promueva el conflicto de clases como un bien moral. Las Escrituras enseñan que la verdadera justicia, paz e igualdad se encuentran únicamente mediante el poder transformador de Jesucristo, no a través de ideologías humanas o revoluciones. Nuestra lealtad es al Reino de Dios por encima de todos los sistemas terrenales, y nuestro llamado es proclamar Su verdad en amor. (Salmo 2:1–12 Colosenses 2:8 Romanos 12:2 Miqueas 6:8)



SECCIÓN 24 - La Observancia del Sábado como Día Santo del Señor

El Concilio de La Primera Iglesia de Dios, Inc., reconociendo la autoridad suprema de la Palabra de Dios y el llamado divino a la santidad, creemos la observancia del sábado como el día santo y de reposo del Señor.



SECCIÓN 25 - Uso del Velo

La Primera Iglesia de Dios, Inc. sostiene, desde una convicción bíblica y doctrinal, el uso del velo por parte de las mujeres dentro del contexto del culto y del ministerio cristiano. Asimismo, afirmamos y enseñamos los principios de modestia y sobriedad en el uso de adornos y colores llamativos, como expresión externa de una actitud interna de reverencia y obediencia a Dios. Esta práctica y enseñanza se fundamentan en las Sagradas Escrituras, particularmente en 1 Corintios 11:1–16, y reflejan el deseo de nuestra iglesia de honrar el orden divino y la autoridad espiritual establecidos por Dios en Su Palabra.







Nota: Próximamente continuaremos añadiendo todos nuestros puntos doctrinales.